¡Voy a Ser Mamá!

El reto de criar con el padre ausente #voyasermamapregunta a @mipsicomama

Un padre ausente es un tema que tristemente parece muy recurrente en la actualidad, las razones miles, pero básicamente falta de compromiso es lo que salta a relucir cuando hablas con las amigas. Hace pocos dias, en uno de mis grupos de whatsapp, una mami soltera comentaba que no sabía que hacer ahora que se acerca el día del padre para el acto escolar de su hijo, dudaba entre llevarlo a la guardería o dejarlo en casa, lo que me impresionó fueron tantos comentarios de mamás solteras o separadas en el mismo grupo. Las estadísticas no parecen alentadoras, el  último censo efectuado en Venezuela revela que la mayoría de las madres crían solas.

Como he contado en otros post, ahora mismo soy mamá separada con tres niños, y aunque el padre los ve un rato cada domingo, los compromisos y responsabilidades de los niños están sobre mis hombros. Creo que lo más importante en este punto es saber que sí somos capaces de criar unos niños felices, amados y cubrir todas sus necesidades,  con la ayuda de nuestra tribu maternal.

Debemos tener claro que nunca podremos “Ser papá” a nosotros nos corresponde ser las mejores mamás, y aunque cueste, dejarle claro a nuestro hijo que si tiene padre, aunque este ausente. y Acompañarlo del mejor modo posible cuando sienta tristeza, rabia o dudas, y esta forma es con amor, aunque también creo en hablarles claro y sin muchos rodeos.

 madre_solteraCriar con el padre ausente consejos de experto:

Fuimos a preguntarle a Rosmary Sánchez, psicóloga, colaboradora de ésta página y mejor conocida como @mipsicomama sus recomendaciones para superar la crianza sin apoyo del papá, de la mejor manera

  1. Primero quiero que sepas que si estás en esta situación de vida puedes triunfar en el ejercicio de una maternidad responsable asumiendo el reto con valentía y como una oportunidad de crecimiento que la vida te da. Las situaciones de vida, en especial estas que forman un desafío, están allí, somos nosotros quienes las convertimos en victorias o en fracasos, se que será una experiencia dura, sin embargo confía en el potencial que tienes para llevarlo a cabo y disfrutar de cada día con una sonrisa de felicidad y satisfacción.

  2. Es recomendable que la herida sea sanada, recordar siempre que los hijos poseen un 50% de mamá y un 50% de papá. Al sanar la herida, reconocemos las bondades y virtudes de esa persona que de momento no está, o que no hace presencia en nuestras vidas como imaginamos y equilibramos nuestras expectativas, evitando caer en posiciones de víctimas o vengadores.

  3. Si se puede permita que sus hijos tengan contacto con la figura paterna. En especial si este está dispuesto a asumir el rol paterno. Si no lo está, no fuerce el ejercicio de una coparentalidad. Si el padre quiere pueden optar por espacios terapéuticos como familia, para, inicialmente, con ayuda de un tercero coordinar las responsabilidades y formas de ejercer una buena comunicación.

  4. Procure ser respetuosa, oportuna, sincera y cuidadosa sobre las preguntas del niño en relación a su padre y el hecho de no tenerle cerca. Recuérdele siempre que no es su culpa y evite hacer uso de argumentos que puedan herir como: “tu papá nos abandono”. Si la situación que llevo a la separación o la historia que enmarca al padre ausente es fuerte, puede irla manejando de manera gradual respetando la madurez emocional del niño.

  5. Crea ejemplos de valores, fomenta siempre una buena energía en casa que sea la base para brindar fortaleza emocional y autoestima en tus hijos. Como madres podemos crear un entorno sano para nuestros hijos si nos permitimos espacios de crecimiento emocional que den paso a una crianza feliz y sin complejos.

  6. Si la ruptura de la relación se da durante el embarazo o los primeros meses de vida del bebé es recomendable buscar sistemas de apoyo en todos los ámbitos, primero para los roles y tareas relacionados con la crianza, a fin de no llegar al punto de abrumarse producto del cansancio; segundo como apoyo terapéutico para afrontar la ruptura, a fin de que la herida sea sanada de manera oportuna sin atropellar la relación con el bebé que llevas en el vientre o que acaba de nacer y necesita de mamá en todo su esplendor.

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