¡Voy a Ser Mamá!

¿Estoy malcriando a mi hijo? por @mipsicomama

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«Lo estas malcriando» es una frase común que tiende a tornarse repetitiva en medio del ejercicio del rol paterno/materno. Son incontable las ocasiones en las que escucháremos esta frase mientras cargamos a nuestros hijos (aunque caminen), contengamos emocionalmente su rabieta en lugar de ignorarla, acompañemos su frustración en lugar de reprenderle, y eso por nombrar las partes menos controversiales de la crianza respetuosa, pues si a esto le sumamos los comentarios sobre el colecho y la lactancia a niños mayores de un año esa frase se convertirá en la punta del iceberg de una serie de argumentos críticos.

Muchas veces recibo en consulta padres realmente angustiados al tono de sentir culpa por abrazar a sus hijos en medio de un berrinche o dejar de visitar familiares y amigos pues sus hogares no son amigables para los pequeños, todo esto bajo el esquema «¿estoy mal criando a mi hijo?» Hoy haré en este post un reverso del significado común de la frase y le intentaré devolver el sentido lógico. Partamos de la idea de que creo firmemente que ningún padre/madre hace nada deliberado para dañar a sus hijos y que en la mayoría de los casos su objetivo gira en torno a convertirles en adultos de bien, de este modo, mal criar no será otra cosa que poner en el  ejercicio del rol parental acciones que perjudican el desarrollo social/emocional/psicológico de sus hijos, al punto de llegar a validar conductas que le afecten o vayan en contra de la sociedad. Dicho esto, te ilustraré algunas situaciones en las que claramente mal crías a tus hijos:

Malcrias a tu hijo si…

1) Al llegar de la guardería, escuela,  casa de un amigo o familiar, centro comercial, tienda o cualquier espacio social tu hijo trae algo que no le pertenece y tu ignoras la situación.
2) Le pides que mienta u oculte información por ti.
3) Fomentas la violencia como solución, ejemplo: «si te pegan, tu les pegas» «no te dejes jxxxx»
4) Le gritas, etiquetas en negativo, comparas, criticas o ejerces violencia verbal cuando te diriges a el.
5) Le pegas, le golpeas o atentas contra su integridad física, validando la violencia como modo de solucionar los conflictos.
6) Le compras juguetes, objetos y aparatos tecnológicos para que se entretengan y desconecte la mayor cantidad de tiempo posible y te deje hacer tus cosas, creando brechas familiares en lugar de puentes.
7) Ignoras sus intereses y necesidades.
8)Atropellas su ritmo y presionas para que sea, haga o logre algo para lo que no esta listo aún o no esta motivado e interesado.
9) En lugar de opciones le das ultimatums, en lugar de enseñarles a gestionar sus emociones o los conflictos generas más tensión, estrés y negatividad, en lugar de ayudarle a encontrar soluciones te centras en los problemas y las quejas. 
10) Olvidas que eres su ejemplo en todo momento, su modelo a seguir, de modo que contaminas, irrespetas las leyes, buscas torcer el sistema para tu beneficio, perjudicas a otro, haces trampa, engañas, maltratas el ambiente, los seres vivos, eres descortés o poco servicial; más aún cuando aún siendo así esperas que tus hijos actúen de modo contrario. Recuerda: «Hacer lo que yo digo y no lo que yo hago» pocas veces (muy muy muy pocas) da resultado. 

Rosemary Sánchez @mipsicomama

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