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La Anemia en los Niños por @nutrikids

La anemia es una enfermedad que se caracteriza por la disminución de la concentración de glóbulos rojos en la sangre, lo que ocasiona un descenso de la hemoglobina contenida en ellos.
La hemoglobina es la proteína que permite el transporte de oxigeno desde los pulmones hasta los distintos tejidos por lo que sin ella nuestros órganos no podrían oxigenarse adecuadamente y aparecerán manifestaciones tales como:
niño-triste– Piel pálida, dado que es la hemoglobina la que le da el color rojo a la sangre.
– Falta de energía, fatiga, decaimiento y somnolencia.
– Debilidad muscular.
– Dificultad para respirar después de hacer ejercicio o algún esfuerzo.
– Sensación de frio.
– Mayor irritabilidad en el comportamiento del niño.
– Aumento de la frecuencia cardiaca.
– Pérdida de apetito.
En casos severos podemos encontrar retardo del crecimiento y del desarrollo psicomotor, así como la repetición de infecciones.
Si observamos alguno de estos síntomas y no sabemos la causa, debemos acudir al pediatra para que pueda evaluar a nuestro niño y realizar un diagnóstico oportuno.

¿Por qué se produce la anemia?
La anemia puede ser causada por varios motivos:
– Deficiencias nutricionales: La principal causa de anemia infantil es la deficiencia de hierro (anemia ferropénica), mineral necesario para producir la hemoglobina. También pueden ocasionar anemia las deficiencias de ácido fólico, vitamina B12 o vitamina E.
– Otras enfermedades: Como puede ocurrir en los casos de alergia a la proteína de la leche de vaca, algunas infecciones, tuberculosis, paludismo, leucemia y otros tipos de cáncer, insuficiencia renal, enfermedad de Crohn, entre otras.
– Exposición a ciertos fármacos de forma prolongada (algunos antibióticos) o a contaminación por toxinas como el plomo.
– Trastornos hereditarios: En este grupo podemos encontrar a la anemia falciforme o perniciosa, la talasemia, la deficiencia de la enzima glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa (G6PD) y la esferocitosis hereditaria.
– Pérdida significativa de sangre debido a una herida, hemorragia o intervención quirúrgica.
En vista de que la anemia ferropénica suele ser la más frecuente en niños, nos centraremos en ésta y revisaremos las fuentes alimentarias de hierro y de vitaminas que juegan un papel primordial en la prevención y el tratamiento de esta enfermedad.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir este tipo de anemia?
Presentan mayor riesgo:
– Niños que nacieron prematuramente o presentaron bajo peso al nacer.
– Niños menores de 1 año a los que se les ofrece leche de vaca en lugar de leche materna o formula (fortificada con hierro).
– Lactantes a los que no se les ofrecen alimentos complementarios que contienen hierro a partir de los 6 meses.
– Niños de entre 1 y 5 años que toman más de 24 onzas (> de 3 vasos aprox.) de leche de vaca, cabra o soya al día.
– Niños con dietas muy restrictivas debido a patologías de base.
– Niñas al inicio de la pubertad debido a que la menstruación incrementa la cantidad de hierro que necesitan incorporar a través de la dieta.

¿Cómo podemos prevenirla?
– Ofrezca leche materna o, en su defecto, utilice una fórmula fortificada con hierro. No ofrezca leche de vaca antes de que su bebe cumpla el primer año.
– Promueva una alimentación equilibrada que aporte los nutrientes necesarios: a partir de los 6 meses se recomienda incluir alimentos ricos en hierro como los cereales fortificados, las carnes, aves, algunos pescados (otros se postergarán más allá de los primero años por su contenido de mercurio), las leguminosas y algunos vegetales.
– Limite el consumo de leche de su niño a máximo 24 onzas (3 vasos) al día.
– Mejore la absorción del hierro de la dieta de su niño ofreciendo alimentos ricos en vitamina C (como las frutas cítricas, el brócoli, el tomate, la papa…) junto a las comidas.
– Converse con su pediatra sobre la posibilidad de suplementar a su niño si se encuentra en alguno de los grupos de riesgo comentado anteriormente.

Y si nuestro niño la padece, ¿cómo podemos tratarla?
Esto dependerá de la causa de la anemia y del estado en el que se encuentre el niño, por lo que es muy importante acudir al pediatra, quién ofrecerá el mejor tratamiento disponible. Puede que sea necesario incluir algún suplemento de hierro o de vitaminas, siempre bajo supervisión médica.
Además se debe de acudir a la consulta del nutricionista, quién podrá introducir cambios en la alimentación del niño para que sea capaz de ofrecerle un mayor aporte de hierro y de vitaminas, y podrán trabajar juntos para superar este tipo de anemia y prevenir su futura aparición.
En nuestro próximo artículo conversaremos sobre el hierro y los factores que pueden favorecer o inhibir su absorción, así como las necesidades de este mineral en la etapa infantil.

Imagen: cuidadospediatricos.com

Lcda. Melisa Gómez Allué
Nutrikids

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