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La Fiebre en el Infante por @dradalmacianoguera

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fiebre 2La temperatura del cuerpo varía con la edad, la actividad y la hora del día. Los niños pequeños tienden a tener temperaturas más altas que los niños mayores, y la temperatura de todos es más alta al final de la tarde y al comenzar la noche y más baja entre la media noche y temprano por la mañana. Normalmente, una lectura rectal de 37,5 grados centígrados o una lectura oral de 37,2 grados  centígrados, esta dentro de los parametros naturales,  mientras que lecturas más altas indican fiebre.

Por sí sola, la fiebre no es una enfermedad. Es una señal o signo de enfermedad. De hecho, usualmente es positiva, ya  que el cuerpo está combatiendo una infección o inflamación. La fiebre estimula ciertas defensas, como los glóbulos blancos, que atacan y destruyen los gérmenes invasivos.

Sin embargo, la fiebre puede hacer que el niño(a) esté incómodo(a). Aumenta la necesidad de líquidos y hace que el ritmo cardíaco y velocidad de respiración sean más rápidos. Las causas más frecuentes de fiebre son las enfermedades virales, especialmente las  respiratorias como las infecciones del oído (otitis), los resfriados y faringitis. También puede ocurrir con infecciones intestinales (diarreas infecciosas), de la sangre o del tracto urinario, inflamación del cerebro y de la columna (meningitis, encefalitis) y con una amplia variedad de enfermedades infecciosas, entre ellas virales, bacterianas, parasitarias, etc.

En los niños entre los 6 meses y los cinco años de edad, debido a la inmadurez cerebral la fiebre puede desencadenar convulsiones, llamadas convulsiones febriles. Estas convulsiones tienden a ser hereditarias en las familias, y usualmente ocurren durante las primeras horas de una enfermedad febril.  Las convulsiones febriles generalmente no son perjudiciales, no causan daño cerebral, problemas de sistema nervioso, parálisis, retardo mental o muerte; sin embargo, se debe informar de inmediato a su pediatra.

photo credit: xadrian via photopin cc

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Un problema poco común pero grave que se confunde fácilmente con la fiebre es la hipertermia o insolación. Este no es causado por una infección ni por condiciones internas, sino por el calor que lo rodea. Puede ocurrir cuando un niño está en un lugar muy caliente, por ejemplo, una playa calurosa o  un automóvil cerrado que se sobrecalienta. La hipertermia puede ocurrir también si un bebé tiene demasiada ropa en un clima caliente y húmedo.

Cuando considere que su hijo tiene fiebre, porque luce muy tranquilo, irritable, lloroso; tómele la temperatura con un termómetro. Sentirle la piel (o usar una cinta sensible a la temperatura) no es un método preciso, especialmente si el niño tiene escalofríos. En caso de fiebre comuníquese con el pediatra, para el tratamiento específico.

 

Dra Dalmacia Noguera

tw: @dalmacianoguera

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