¡Voy a Ser Mamá!

Llevarlos a la Guardería o Dejarlos en Casa

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Después que tienes un hijo las ganas de abrazarlo, besarlo, amapucharlo y consentirlo no pasan nunca, el sentimiento de apego es tan grande que para mi fue difícil dejar a mi primer hijo sólo, inclusive con mi madre, necesitaba resolver la diligencia rápido para poder correr a buscarlo y su sonrisa cuando llegaba a casa era mi mejor momento del día.

Cuando tuve que ingresar a mi niño a una guardería fue muy duro, yo atravesaba por un difícil trance de salud y debía dejarlo al cuidado de terceros para poder ir a los médicos, las terapias, etc.

En esa época mi primer hijo tenía un año y medio, el primer día de cole lo lleve a eso de las 9:00 am y a las 11:00 am ya estaba de vuelta, al día siguiente mi niño lloraba en la puerta del colegio y yo más atrás, pero poco a poco los dos nos relajamos y asistir a la guardería y luego al colegio se hizo natural.

Con mi segundo y tercer hijo fue un poco más sencillo, había encontrado la guardería perfecta  y sólo debíamos superar ese período de adaptación que ocurre en las primeras semanas de experiencia en el cole.

Niños en el colegio

Saliendo del cole

La verdad considero y agradezco poder pasar con ellos la mayor parte del día, porque creo que [tweetthis]el amor, los valores e inclusive la disciplina que pueden darle los padres a sus hijos son insustituibles[/tweetthis]. También entiendo que en muchos casos ambos padres trabajan y deben dejar a sus hijos desde muy temprana edad en un maternal. Por eso es tan importante que todos madres, padres, abuelos y la familia en general luchen porque los reposos postnatales sean más largos y sean respetados por los empleadores, para que el niños en esos primeros meses y años de su vida pase con sus padres el mayor tiempo posible y de ese modo retrasar el ingreso a las guarderías.

Este ha sido mi pensar en mi experiencia de madre, y hoy me encontre con este articulo de El Blog Alternativo, que reseña un poco el tema desde el punto de vista del libro “La Mejor Guardería, Tu Casa” de Eulàlia Torras de Beà. Doctora en Medicina y Cirugía. Psiquiatra y psicoanalista de niños y adolescentes. 

 

Muy interesante los invito a leer este extracto.

TEXTO DEL LIBRO “LA MEJOR GUARDERÍA, TU CASA” 

tomado de la revista “El mundo de tu bebé” nº 214

libro "la mejor guardería tu casa"

Portada del libro

EN BUSCA DE LA VERDADERA CONCILIACIÓN

Si un niño vive sus primeros dos años en su hogar, la guardería y la escuela serán lugares atractivos. Aparte de recibir ayudas, los padres necesitan volver a creer que su papel es fundamental.

Algunos cambios sociales, sobre todo la progresiva incorporación de la mujer al trabajo sin las ayudas sociales necesarias para que las necesidades tanto de ella como de sus hijos estuvieran atendidas, trajeron la tendencia cada vez mayor a criar a los hijos fuera de casa.

Dentro de la década de los setenta se produjeron movimientos políticos que, con toda justicia, reclamaban mejoras en los derechos laborales, familiares y académicos de la mujer. Pero sucedió que en esos movimientos se mezclaron iniciativas de distintos órdenes y, entre ellas, la presión hacia la generalización de la guardería, que, desde una fuerte carga de idealización, se calificó como “mejor” sistema de crianza. Como si la guardería fuese lo que necesitaban los bebés.

Esto fue llevando a una progresiva pérdida de la posición de los padres en relación a la crianza. Hace años ellos conocían bien la importancia de sus funciones de crianza y de educación en relación a los hijos, pero parece que, más tarde,generaciones posteriores de padres han ido creyendo, equivocadamente, que sus hijos necesitan técnicos y que su papel es secundario.

Hoy en día muchos padres han dimitido completamente de su rol, han creído la propaganda que dice que hay otras personas que pueden realizar su papel mejor que ellos, se han autodesvalorizado y se han colocado en el lugar de cuidadores de segunda clase. En lugar de valorar su intuición y su instinto, dejan pasar delante “la técnica”, es decir, los estudios de los profesionales de las instituciones.

Juntos el mayor tiempo posible

Si el bebé permanece muchas horas en la guardería, le quedarán pocas para conservar suficiente contacto y conocimiento mutuo con los padres. Como consecuencia de este escaso contacto, los padres a menudo conocen poco a sus hijos.

Los grandes acontecimientos, como iniciar la marcha, los primeros bisílabos y palabras, sacar pañales y enseñar el control de esfínteres, suceden en la guardería, por lo que la madre, y por supuesto el padre, no suelen conocer bien los datos de evolución psicomotora, lo que nos muestra que no tienen a su hijo bien perfilado en su cabeza. Así, cuando en la consulta del pediatra o del psicólogo se les preguntan los datos de evolución, a menudo deben consultar a la guardería.

La relación con los padres se diluye y, como dice Rygaard (2008),el sistema de apego se desactiva. Como consecuencia, no es excepcional que las madres se sientan inseguras en relación a lo que deben hacer con sus hijos; no es infrecuente que eso también lo consulten en la guardería.

La madre corre el riesgo de perder sensibilidad y empatía hacia las necesidades del niño, y confianza en su habilidad para interpretar las señales del bebé y en su capacidad de tomar decisiones en relación a su cuidado.

Esta dimisión de los padres de su función, esta aceptación de que la suya es una posición secundaria, es grave. Para los hijos es importante tener padres que conozcan su función, que les conozcan bien, que sepan lo que los hijos necesitan, que se atrevan a tomar decisiones, en lugar de padres desvalorizados, secundarios, que creen que deben consultar en la guardería todo lo concerniente a sus hijos.

¿Cómo podrían los padres autodesvalorizados, inseguros, que dimiten de su rol, tener una autoridad estructurante y necesaria hacia sus hijos? ¿Cómo podrían ejercer esa autoridad estructurante que los hijos necesitan -y que en el fondo agradecen-, que permite poner los límites correctos que empujan la evolución, la maduración, para que los ayude a encaminar sus pasos en tantos aspectos de su vida? Esa autoridad real, que no hay que confundir con autoritarismo, marca los verdaderos “límites” de los que tanto se habla y que tantas veces se confunden.

Dos años para dedicarnos a su cuidado

No hay duda de que el camino en que nos deberíamos empeñar todos es el de reclamar ayudas de los poderes públicos para poder organizar una conciliación real y poder cuidar nosotros mismos de nuestros hijos.

Con este escrito trato de ofrecer algo de mi experiencia para contribuir a lograr una conciliación real en el cuidado de los hijos. Pero, aun siendo muy importante el logro de esta conciliación, todavía lo es más que los padres recuperen claramente el conocimiento de su importancia en este cuidado. Que recuerden la importancia central de su función en la crianza de sus hijos,que no les quede duda de que ellos tienen el papel principal. Este es uno de los cambios culturales que tenemos pendientes.

Este texto está dedicado a aquellos padres que se están planteando cómo y dónde criar a sus hijos, a aquellos otros que en el futuro deberán tomar también esta decisión y, por qué no, a aquellos que han iniciado su camino de crianza en la guardería, pero que deseen reflexionar acerca de la forma en que la están utilizando, el número de horasque sus hijos asisten a ella y la edad a la que han empezado.

También es esencial pensar en cómo se organizan los padres para cultivar y disfrutar de la relación con su hijo durante las horas de que disponen para compartir con él y tantos otros detalles vinculados a la relación con el hijo.

Más aún, creo que tener claros los elementos esenciales de la crianza puede ayudar también a reflexionar a los padres que están criando a sus hijos en casa. No podemos creer que, por muy abundantes que sean los padres intuitivos implicados que comparten actividades con sus hijos de forma sensible y válida, todos los padres tengan estas capacidades.

Es posible que haya niños que estén en casa, pero mirando cómo se mueve la ropa tendida o, desde pequeños, delante del televisor durante horas, o cuando son algo más mayores dedicados solamente a la Play o a los juegos de Internet. Evidentemente, esta no es la crianza deseable para ellos.

En cuanto a la edad de comenzar a asistir a la guardería, mi experiencia me lleva a pensar que una edad adecuada es aproximadamentelos dos años y medio o los tres,cuando el niño comprende ya el lenguaje y es capaz de explicarse y de dar a entender a la maestra y a la madre lo que le sucede.

César en su primer día en la Guardería

César en su primer día en la Guardería

Esta edad coincide con otro parámetro, la casa ya se le está quedando pequeña; ahora disfruta de actividades fuera de casa, busca relación con niños y está preparado para integrarse en juegos de su nivel. Ahora sí que es el momento de ayudarlo a socializarse. De esta forma, la escuela será para él un lugar atractivo, en lugar de que corra el riesgo, según cómo se hagan las cosas, de que la escuela le resulte una pesadilla para siempre.

Sin embargo, hay niños que, por necesidades familiares o por la razón que sea, a los dos años asisten ya tres horas diarias a la guardería. Si hacemos caso de Belsky (y de otros investigadores), que dice que todo lo que sea más de diez horas semanales al final del primer año es preocupante, podemos pensar que tres horas por día a los dos años es un régimen tranquilizador que permitirá al niño comenzar sus primeras experiencias de forma segura.

Atender las propias necesidades

En alguna ocasión, conversando sobre la crianza y mencionando la importancia de la relación entre el bebé y la madre, me han preguntado si creo que la madre debería estar con su bebé siempre. Por supuesto que, por mi parte, no recomendaría intentar algo parecido. La madre puede atender sensible y cuidadosamente las necesidades de su bebé, pero ella también tiene sus propias necesidades.

En los primeros meses del bebé, cuando madre e hijo “se están conociendo”, la lactancia se está regularizando y la madre está descubriendo las características de su hijo, sobre todo si el que acaba de tener es el primero y, por lo tanto, pesa la lógica inexperiencia, ella está atrapada por la enorme dependencia del bebé, que le ocupa completamente su mente, además de gran parte de su tiempo.

Puede sentirse agobiada por la situación. Por supuesto, no ocurre lo mismo si se trata de un segundo o tercer hijo, ya que la experiencia anterior ayuda a tomar todas las situaciones en relación al bebé con una calma diferente.

De todos modos, la madre puede sentirse a ratos demasiado atrapada, algo sobrecargada y añorada de áreas de su vida que en este momento no puede disfrutar como antaño: salidas con amigos, su trabajo, etc. Por supuesto, allí puede estar un padre sensible que la ayude a llevarlo mejor,

La madre, poco a poco, encontrará la normalidad, pero la crianza no puede ser cosa de una persona sola. Es mejor que la realice un grupo reducido de personas, que pueden ser los padres y alguien más, que conozcan bien al bebé, lo quieran y estén muy bien coordinadas a la hora de atenderlo.

Articulos y videos relacionados en  El Blog Alternativo:

Fundación Eulàlia Torras de Beà Sitio Oficial

@voyasermama

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2 Comments

  1. Isabel

    Yo tuve que dejar a mi beba (ahora ya tiene 4 años) en la guardería desde los 3 meses y la verdad no me ha ido nada mal. De hecho, aun cuando trabajo desde casa, al chiquito que tiene 2 años lo dejé en la guardería de 4 meses. Lo importante es conseguir una guardería que te inspire confianza y sobre todo que a tí como mamá te guste. Yo hablé sobre este tema en mi blog, en mi artículo ¿Abuela o Guardería? y allí doy unos tips para conseguir una buena guardería (lo cual no es fácil) http://maminspirada.com/abuela-o-guarderia/

    Saludos

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